Amenazas a través de Twitter

Antecedentes de hecho.

En el supuesto de hecho en cuestión, una personalidad pública del mundo de la comunicación, fue amenazada a través de la red social Twitter mediante comentarios vertidos desde varias cuentas en las que los presuntos autores – y a la postre imputados por el delito – ocultaban su identidad gracias al anonimato que la red social en cuestión permite. El explícito contenido de las amenazas (“Vete preparando tu ataúd, voy a por ti y los tuyos” o “Cada vez te queda menos”) llevó a la Brigada de Investigación Tecnológica a intervenir a fin de detener a los autores, ya que como nuestro ordenamiento penal contempla, los actos eran susceptibles de ser constitutivos de delito.

 

El delito de Amenazas, legislación y doctrina.

El artículo 169 del Código Penal contiene el Delito de Amenazas, el cual expone que deberá ser castigado quien  amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico”.

Encontramos por un lado el tipo básico del 169.1º, aquella amenaza sujeta a condición. El precepto expone, por otro lado, las amenazas no condicionales  del 169.2º, es decir aquellas realizadas sin exigencia de contraprestación alguna y donde el comportamiento típico únicamente afectará al sentimiento de tranquilidad del sujeto, sin que necesariamente haya de suponer interferencia alguna en su proceso motivacional. Esas amenazas incondicionales -cuya pena es menor que las del 169.1º-, fueron en el caso referido, las que encajaban con la conducta típica de los autores y por la cual finalmente fueron imputados.

Para el Tribunal Supremo “la conminación radica en la exteriorización del anuncio de un comportamiento susceptible de privar de sosiego y tranquilidad al amenazado en el disfrute de los bienes jurídicos cuya futura lesión se anuncia, a través de formas, modos o circunstancias capaces de producir tal efecto intimidatorio, debiendo contener un elemento de seriedad y credibilidad que haga que el sujeto pasivo deba temer con cierto fundamento que el mal enunciado pueda producirse, incluso aunque esa producción no sea la íntima intención del agente”. Esta exigencia del elemento de seriedad y credibilidad que fundamentó el temor del sujeto pasivo fue contemplada en los hechos referidos en la frecuencia de los mensajes vertidos así como en el aumento de la intensidad de los mismos, que en caso alguno podían ser ya contemplados como una mera provocación y que exigían ser tratados con la máxima contundencia.

 

Dificultad probatoria en los casos de amenazas a través de medios online.

Tras las insistentes peticiones por parte de  la víctima a los administradores de la red social y la interposición de la denuncia correspondiente, las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado a instancia del juez instructor comenzaron la labor de investigación, a fin de dar con los responsables de las amenazas. El anonimato que las redes sociales permiten supone una barrera difícil de flanquear para los investigadores. Si a esto le sumamos por un lado la facilidad que tienen los autores para borrar el rastro digital mediante el eliminado de los mensajes amenazantes y la falta de cooperación de la que muchas redes sociales hacen gala, no resulta complicado ver lo complejo que puede ser perseguir y sobre todo demostrar con evidencias, que unas amenazas han sido efectuadas sobre una persona.

 

La certificación online de los mensajes como solución eficaz y válida jurídicamente.

Para salvar las dificultades anteriormente expuestas es conveniente certificar el contenido amenazante mediante una herramienta que no permita únicamente cerciorar con validez jurídica que efectivamente el hecho delictivo se produjo sino que además, sea capaz de hacer un seguimiento de la actividad del presunto autor en cuanto a la modificación del mensaje o comentario en cuestión se refiere. En este sentido Terminis, proporciona el Sellado de Tiempo, por el que a través de una autoridad de certificación que actúa como tercero de confianza, permite generar una prueba oponible en un proceso judicial por la cual, pese a la eliminación del contenido por parte del sujeto activo, el contenido permanecerá certificado e inalterable, reflejando los comentarios constitutivos de delito.

 


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