¿Juegan WhatsApp y Facebook con nuestros datos?

España es el país de la UE que más utiliza WhatsApp, en el 70% de nuestros dispositivos móviles luce el icono verde de este programa y 21 millones de habitantes tienen un perfil público en Facebook. Ante este apabullante posicionamiento de los gigantes de las comunicaciones personales era imposible que las nuevas condiciones de uso que plantea la aplicación de mensajería instantánea no hicieran saltar todas las alarmas.

Los usuarios de WhatsApp que han actualizado la versión del programa a partir de finales del pasado mes de agosto han recibido una notificación en la que se les “invita” a aceptar los nuevos términos del servicio o, en caso de disconformidad, a abandonar la plataforma. Con esta luz verde WhatsApp puede compartir con Facebook el número de teléfono de sus consumidores, así como información acerca de la frecuencia con la que éstos utilizan la aplicación. Según la compañía, los objetivos del trasvase informativo son mejorar su eficacia publicitaria y combatir abusos o mensajes no deseados, eso sí, reconoce que otras filiales como Instagram, podrán emplear estos datos para, por ejemplo, sugerir qué cuentas seguir.

Un suculento botín en forma de información personal que bien vale los 20.000 millones de dólares que desembolsó la red de Mark Zuckerberg para hacerse en febrero de 2014 con un sistema de mensajería móvil que en aquel momento no reportaba grandes beneficios. Los reguladores norteamericanos y europeos no vieron el as que Facebook escondía bajo la manga cuando tras examinar las garantías de competencia y el respeto a la privacidad de los usuarios, dieron el visto bueno a una operación que comparada con los 1.000 millones de dólares que supuso la compra de Instagram, se puede tildar sin miedo a exagerar de colosal.

Más vale tarde que nunca han debido pensar las autoridades de protección de datos alemanas que han sido las primeras en reaccionar ante esta medida y en su batalla de bloqueo han conseguido prohibir el acceso y almacenamiento de la información personal e instan a la plataforma a borrar los datos recopilados hasta el momento. Los pasos de Alemania los ha seguido Reino Unido a través del Comisionado de la Información y España podría convertirse en otra piedra en el zapato para Facebook ya que la Agencia Española de Protección de Datos ha anunciado el arranque de actuaciones previas de investigación “para averiguar si esta transferencia de información vulnera la normativa vigente”.

El caso de WhatsApp es solo un ejemplo de cómo una compañía puede cambiar sus términos y condiciones dejando un delgado margen de maniobra a los usuarios. En varios artículos de este blog hemos profundizado en la facilidad con la que pueden ser modificados o alterados los contenidos alojados en la red y no quedan exentos de esta volatilidad los textos legales. Este hecho adquiere capital relevancia si lo que pretendemos es demostrar que una información, publicación, conversación, aviso, comentario o anuncio existió en un sitio web y en un espacio temporal concreto, justo aquí entra en juego el sellado de tiempo o “timestamp” que nos permite crear una prueba digital sobre cualquier contenido o publicación de Internet con validez jurídica internacional.

Seguridad y control son algunas de las posibilidades que ofrece esta herramienta, si quiere conocerlas más de cerca, así como la accesibilidad y garantías del servicio de sellado de tiempo que propone Terminis, le recomendamos que lea este artículo en el que exponemos de forma clara en qué consiste y cómo puede comenzar a utilizarlo.


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